Empezar, no sé cuando empecé. Quizá cuando descubrí que a los cuatro no dormía sin un libro. Quizá con las primeras rimas de Gloria o de Antonio, no sé muy bien. Los orígenes siempre son confusos.
Lo claro está en la inspiración, en la envidia infinita de las palabras tan perfectas.
Un intento, dos, tres... perdí la cuenta. Se quedaron en libretas bajo la llave de mi cajón. Sin volver a dejarles ver la luz. Y fin, hasta ahora, hasta un rubio de ojos azules que me insinuó la malversión de no coger un boli.
Ya no las encierro bajo llave y aún se quedan en silencio.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Septiembruna
La nostalgia acecha a mis ojos como Pedro por su casa, no entiende que quiero ser fuerte y hacerme la valiente. No entiende de sabores agridulces, ni de historias incompletas.
Esta curiosa nostalgia de dejar atrás lo más bonito que he creado con mis manos. Esta pequeña tribu nacida de cada padre y cada madre, adecuada a cada labor y tan distinta en su integridad que me sorprende esa necesidad imperiosa de mantenernos unidas. Esta que se ha convertido en mi especial religión.
Se entremezcla Septiembre con olor a suavizante y a lluvias estabilizadoras. A unas ganas locas de aferrarme a vosotras y que no me dejéis ir, a un desconsuelo tal que se ha convertido en mi Pepito Grillo.
Esta creación que dejo en "stand by" como si fuera un inciso para ir a comer, que luego vuelvo. Que luego vuelvo.
Esta curiosa nostalgia de dejar atrás lo más bonito que he creado con mis manos. Esta pequeña tribu nacida de cada padre y cada madre, adecuada a cada labor y tan distinta en su integridad que me sorprende esa necesidad imperiosa de mantenernos unidas. Esta que se ha convertido en mi especial religión.
Se entremezcla Septiembre con olor a suavizante y a lluvias estabilizadoras. A unas ganas locas de aferrarme a vosotras y que no me dejéis ir, a un desconsuelo tal que se ha convertido en mi Pepito Grillo.
Esta creación que dejo en "stand by" como si fuera un inciso para ir a comer, que luego vuelvo. Que luego vuelvo.
martes, 9 de agosto de 2011
Resistencia atemporal
Estoy hecha de material barato. Afirmo, sentencio y punto en boca.
Intentos de arreglo fallidos, que si unas vendas por aquí, que si unas cintas por allá. Soy como los electrodomésticos de ahora, cuando crees que has solucionado algo, falla por otro lado.
Mis pensamientos un enjambre de líos, y ya no hablemos de aquello que llaman sentir, ir, venir, volver, liar, para acabar en el mismo punto de siempre, repitiendo.
¿Alguien me entiende? No creo que alguien tenga el atrevimiento de seguirme, se perderían en la primera vuelta entre enganchones o quizá no aguantarían mi ritmo de reparación. Es costoso, trabajoso y encima, la diversidad de deterioros es numerosa.
Defectuosa, la fábrica no estaría en su mejor día en la hora de mi encargo, quizá se ocupaban de otras tareas a la vez.
Pero... igual no es todo tan malo. Soy como esos juguetes antiguos, esos que tras gotas de SuperGlue y cinta aislante, aún se puede jugar conmigo.
Intentos de arreglo fallidos, que si unas vendas por aquí, que si unas cintas por allá. Soy como los electrodomésticos de ahora, cuando crees que has solucionado algo, falla por otro lado.
Mis pensamientos un enjambre de líos, y ya no hablemos de aquello que llaman sentir, ir, venir, volver, liar, para acabar en el mismo punto de siempre, repitiendo.
¿Alguien me entiende? No creo que alguien tenga el atrevimiento de seguirme, se perderían en la primera vuelta entre enganchones o quizá no aguantarían mi ritmo de reparación. Es costoso, trabajoso y encima, la diversidad de deterioros es numerosa.
Defectuosa, la fábrica no estaría en su mejor día en la hora de mi encargo, quizá se ocupaban de otras tareas a la vez.
Pero... igual no es todo tan malo. Soy como esos juguetes antiguos, esos que tras gotas de SuperGlue y cinta aislante, aún se puede jugar conmigo.
martes, 12 de julio de 2011
Etimológicamente desocupada.
Me zambullo en el agua, el calor me ha obligado a salir del mundo que he creado al pasar las páginas. Qué bien sienta. Y miro atrás, me doy la vuelta y ahí está.
Esas casitas blancas que parecen de dibujo rodeadas de palmeras y valladas por un paseo que limita este lugar, haciéndolo, como realmente es, tan singular y curioso que nadie lo conoce. Pero paradojas de esta vida, quien menos te lo esperas ha oído hablar de él.
El mar me susurra cosas que no llego a entender. La arena me calienta y me acomoda, me invita a volver. El olor que eché de menos y que nunca echaré a la mar. El viento que ahuyenta a los exquisitos y trae consigo las algas del mar.
Se me acumulan las sonrisas, las risas, la vuelta en mis pisadas, retroceder a mis pasos más tempranos, rememorando las calles y las anécdotas más lejanas, mirando a los ojos de la infancia crecidos y pasados ya los veinte. Antigua añoranza tan descrita y popular que se asemeja a lo trivial, pero que, sin embargo, se convierte en el encanto y la sensación embaucadora que me hace sonreír al tumbarme en el mar.
Preventivamente recomendada, vacare.
Esas casitas blancas que parecen de dibujo rodeadas de palmeras y valladas por un paseo que limita este lugar, haciéndolo, como realmente es, tan singular y curioso que nadie lo conoce. Pero paradojas de esta vida, quien menos te lo esperas ha oído hablar de él.
El mar me susurra cosas que no llego a entender. La arena me calienta y me acomoda, me invita a volver. El olor que eché de menos y que nunca echaré a la mar. El viento que ahuyenta a los exquisitos y trae consigo las algas del mar.
Se me acumulan las sonrisas, las risas, la vuelta en mis pisadas, retroceder a mis pasos más tempranos, rememorando las calles y las anécdotas más lejanas, mirando a los ojos de la infancia crecidos y pasados ya los veinte. Antigua añoranza tan descrita y popular que se asemeja a lo trivial, pero que, sin embargo, se convierte en el encanto y la sensación embaucadora que me hace sonreír al tumbarme en el mar.
Preventivamente recomendada, vacare.
domingo, 12 de junio de 2011
Recuerdos para recordar
Serán los días que se van convirtiendo en rutina, esta nueva de pasar páginas y subrayar líneas. Será que se acerca el principio del verano y el final de algo que en un principio, siquiera empezó.
Y se mueven los minutos más rápido de lo que debieran, los días se tachan solos en el calendario y ya estamos a mitad de mes. Este final que se queda en junio y no espera a diciembre, que se queda en un treinta y no en un treinta y uno. En contra de todo pronóstico se aleja el calor y el despertar del sol. Solo quiero un abrazo, algo que me recomponga por un segundo y detenga el tiempo para hacer que su pérdida no parezca tan trascendente.
Que no me importan otras cosas, me importa lo que nunca fue suficiente: saber que ha superado el día a día al haberme hecho a la idea. "¿Quién no tiene interés en ti, rubilla?"
Y se mueven los minutos más rápido de lo que debieran, los días se tachan solos en el calendario y ya estamos a mitad de mes. Este final que se queda en junio y no espera a diciembre, que se queda en un treinta y no en un treinta y uno. En contra de todo pronóstico se aleja el calor y el despertar del sol. Solo quiero un abrazo, algo que me recomponga por un segundo y detenga el tiempo para hacer que su pérdida no parezca tan trascendente.
Que no me importan otras cosas, me importa lo que nunca fue suficiente: saber que ha superado el día a día al haberme hecho a la idea. "¿Quién no tiene interés en ti, rubilla?"
viernes, 20 de mayo de 2011
Hora sexta
Mi alma se abraza a la respiración suave precedente a una dulce siesta, se amansa con el olor del café recién hecho, se estremece con la brisa que corre por la ventana. Espera a que las sábanas se acomoden a su silueta, a que le rocen la piel como en un beso. A que el calor se pegue a su inmaterialidad, a que le reconforte la suavidad de tu piel, el marrón de tus ojos; se amansa la fiera, me cierra los párpados con la lentitud y el tempo de un 2/4. El remover de la cucharilla, la extravagancia de la rutina tardina. Son las cuatro, hora sexta.
sábado, 14 de mayo de 2011
La sonrisa de Duchenne
Me desespero, te tengo en mente. Más de un mes, casi dos y ahora me acuerdo, te pienso... ¿qué hago? Decaigo, sonrío, imagino, vuelvo, recuerdo, miro, te miro... me desespero.
El silencio entre los libros ya se ha roto con risas en voz baja a las que los libros amenazan. Me quitas la silla, me dejas caer al suelo... me pides perdón sin tener por qué. Me das lo que me hacía falta...te giro la cara, me quedo con las ganas, no te dejo. Lo siento, no puedo.
El silencio entre los libros ya se ha roto con risas en voz baja a las que los libros amenazan. Me quitas la silla, me dejas caer al suelo... me pides perdón sin tener por qué. Me das lo que me hacía falta...te giro la cara, me quedo con las ganas, no te dejo. Lo siento, no puedo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)